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Cuando aparece el juego brusco o los golpes: entender antes de alarmarse

Es una de las preguntas que más nos hacen las familias, y queremos ser honestos: es normal, y es más común de lo que se piensa. Entre los 2 y los 4 años, muchos niños pasan por una etapa en la que empujan, muerden o golpean, no por maldad, sino porque todavía no tienen las palabras ni el autocontrol para expresar frustración, celos o el deseo de compartir un juguete. Su cerebro apenas está desarrollando la capacidad de regular esas emociones tan intensas.

Lo que sí ayuda, tanto en casa como en el jardín, es: nombrar la emoción del niño («veo que estás muy molesto porque querías ese juguete»), enseñarle alternativas concretas («cuando estés bravo, puedes decir ‘no me gusta’ en lugar de empujar»), mantener la calma y la firmeza sin sobrerreaccionar, y ser constantes en el acompañamiento.

Cuando este tipo de situaciones ocurre en nuestras aulas, siempre informamos a las familias involucradas con transparencia, y trabajamos junto a ustedes para que cada niño aprenda, paso a paso, otras formas de relacionarse. Es un proceso, no un evento aislado, y en DeiPrii lo caminamos con paciencia y compromiso junto a cada familia.